El Festival de Danza Traslación celebrará una gala benéfica en la Casa-Museo del Campesino el domingo 9 de noviembre.
El Festival de Danza Traslación vivió un intenso fin de semana de actuaciones en distintos municipios de la isla, reafirmando su carácter itinerante y su compromiso con la danza como herramienta de inclusión, cohesión y transformación social. Desde los paisajes naturales de La Graciosa o Arrieta hasta los escenarios patrimoniales de Teguise o Femés, la programación reunió propuestas que dialogan con la diversidad, la sostenibilidad y los temas más actuales de la sociedad contemporánea.
Desde su inicio, el pasado jueves, el Festival de Danza Traslación ha vuelto a convertir Lanzarote en un escenario en movimiento. En Arrieta, la sesión de Improdanza abrió el ciclo con una improvisación entre danza, música y voz, a cargo de Javier Ferrer, Julia Rodríguez y Biselé, seguida por la muestra de la ‘Beca Traslación 2025’, que dio protagonismo a las jóvenes promesas locales, consolidando el respaldo del festival al talento emergente.
En Femés, la plaza de San Marcial acogió un viaje emocional que unió tradición y vanguardia con ‘Lo que sueño, soy’ de la escuela de Reinier Alfonso, ‘Bailando con la tradición’ de la agrupación Güerma, y piezas como ‘Quema’ (Cía. Jacob Gómez) o Sadnessländ (Cía. Carla Sisteré), que abordaron el paso del tiempo, la melancolía y la búsqueda de sentido.
El Castillo de San Gabriel, en Arrecife, congregó a unas doscientas personas que presenciaron el estreno de ‘Iwa Pele’ de Reinier Alfonso, inspirado en la filosofía yoruba del buen carácter, así como la impactante puesta en escena de Provisional Danza (Madrid) con ‘Cosas que nunca fueron dichas’, sobre los silencios que pesan; y ‘Quema’, que volvió a emocionar con su viaje por la memoria y la vulnerabilidad.
La danza también cruzó el mar hasta La Graciosa, donde Eszer presentó ‘Unarys’, una obra espiritual sobre la unión del ser humano con la naturaleza, mientras la Cía. Kiko López con ‘Honest’ exploró la autenticidad y la aceptación a través de la relación entre cuerpo y objeto.
El domingo, en Teguise, la sesión Surcosdanza se consolidó como una de las más intensas de esta edición. La tinerfeña Raquel Jara estrenó ‘Entre maguas’, una pieza sobre identidad y desarraigo; por su parte, Guadalupe Torres presentó ‘Echar raíces’, combinando el flamenco y el folclore canario; y la Cía. Enbedanza, que integra la diversidad en su elenco, profundizó en la verdad interior con ‘Aletheia’. Cerró la jornada Carla Sisteré con ‘Until Death’, una obra sobre el vínculo y la resistencia compartida.





