La danza es una forma de conectar con el cuerpo, las emociones y los demás.

Conversamos con Tere Rasmussen sobre la danza, el envejecimiento activo, el papel de la cultura en el bienestar y todo aquello que los mayores tienen que enseñarnos.

Por segundo año consecutivo, la  docente Tere Rasmussen se suma al Plan Anual de Formación del Festival de Danza Traslación para impartir un taller dirigido a personas mayores en el municipio de Yaiza, una de las líneas de trabajo que el festival desarrolla dentro de su compromiso con el bienestar y la participación comunitaria.

A lo largo de esta edición, Traslación refuerza su apuesta por acercar la danza a diferentes sectores de la población, entendiendo el movimiento como una herramienta capaz de generar bienestar físico y emocional, fortalecer vínculos y favorecer la participación activa en la vida cultural. Porque todas las personas tienen un cuerpo y todas las personas tienen derecho a acceder a la cultura, independientemente de su edad, experiencia o condición.

En esta ocasión, el taller tuvo lugar en Playa Blanca, reuniendo a un grupo de personas mayores para compartir una experiencia basada en el movimiento, la escucha y el disfrute. Al frente de la actividad estuvo Tere Rasmussen, monitora de baile especializada en el trabajo con personas mayores, para quien la danza es mucho más que una práctica física: es una forma de conectar con el cuerpo, las emociones y los demás. Su trabajo pone el foco en crear espacios accesibles, seguros y estimulantes, donde cada persona pueda participar desde sus propias posibilidades y descubrir el bienestar que surge del movimiento compartido.

Conversamos con ella sobre la danza, el envejecimiento activo, el papel de la cultura en el bienestar y todo aquello que los cuerpos mayores tienen que enseñarnos.

  1. ¿Qué te atrae de trabajar con personas mayores a través de la danza?

No podría explicarlo del todo con palabras. Es un sentir que sale de dentro. Me siento inspirada por ellos; es un descubrimiento permanente a través de sus emociones. Tienen una capacidad maravillosa de asombro y una profunda necesidad de compartir y de pertenecer a un grupo donde puedan sentirse amparados y atendidos. Disfruto ofreciéndoles ese espacio de encuentro y expresión. Considero que se genera un aporte mutuo de bienestar, tanto físico como emocional, en el que todos aprendemos, crecemos y nos enriquecemos a través de la experiencia compartida.

  1. ¿Cómo planteas un taller para que cualquier persona pueda participar independientemente de su condición física o experiencia previa?

Voy con una idea abierta, llena de matices y posibilidades, y prefiero mantenerla así para no condicionarme ni condicionar a nadie. Dependiendo de las personas que participan, me dejo llevar por la energía que se genera en el grupo, atendiendo sus necesidades y ofreciendo distintas opciones de movimiento y expresión. Procuro darles un espacio donde puedan expresarse con libertad plena, respetando sus capacidades y ritmos, para que cada persona encuentre su propia forma de participar en el taller.

  1. ¿Qué nos enseñan los cuerpos mayores sobre el movimiento?

Enseñan mucho, sobre todo muestran los condicionamientos que han ido acumulando a lo largo de su vida. Tanto mujeres como hombres tienen una gran necesidad de expresarse sin sentir vergüenza. Voy observando cómo, a medida que transcurre el taller, van soltando la rigidez mental y física, hasta comenzar a disfrutar de sus propios movimientos y del hecho de compartir con los demás. Es maravilloso verles sonreír y asombrarse de sí mismos.

  1. ¿Qué capacidades expresivas aparecen en los cuerpos mayores que quizás no encontramos en otros momentos de la vida?

En los cuerpos mayores aparece una expresividad muy honesta y despojada de pretensiones. Con el paso del tiempo, muchas personas pierden parte de la preocupación por la forma o la estética del movimiento, y eso permite que emerja una expresión más auténtica. Hay una gran capacidad de transmitir emoción desde lo mínimo: una mirada, una respiración, un gesto pequeño puede tener mucha fuerza. También aparece una relación diferente con el tiempo del movimiento, más pausada y consciente, que permite habitar el cuerpo con mayor presencia. En muchos casos, cuando se sienten seguros, surge una libertad expresiva muy rica, donde conviven la fragilidad, la memoria corporal y una sensibilidad profunda hacia el grupo y el espacio compartido.

  1. ¿Crees que la sociedad ofrece suficientes espacios donde las personas mayores puedan expresarse creativamente?

Creo que no. Hay muchas actividades dirigidas a personas mayores, pero en muchos casos están basadas en pautas de movimiento muy marcadas, sin dejar demasiado espacio a la improvisación y a la expresión corporal. Para mí, es importante que exista también un ejercicio más íntimo hacia uno mismo, un espacio de exploración personal donde puedan descubrirse a través del cuerpo y elmovimiento en las personas que participan en este tipo de talleres.

  1. ¿Qué cambios observas en las personas que participan en este tipo de talleres?

Para mí, recuperan la capacidad de asombrarse ante situaciones nuevas. Aumentan su autoestima al darse cuenta de que son capaces de danzar con su cuerpo y sus emociones. También experimentan el sentimiento de pertenecer a un grupo, interactuar de manera conjunta y construir lazos emocionales significativos con los demás participantes.

  1. ¿Puede la danza contribuir al estado emocional y de qué manera?

Sí, la danza puede contribuir de forma muy significativa al estado emocional. A través del movimiento, las personas pueden expresar emociones que a veces no encuentran palabras, liberando tensiones y conectando con lo que sienten en el momento presente. Además, favorece la regulación emocional, ya que ayuda a canalizar estados internos de una manera creativa y corporal. El hecho de compartir la experiencia en grupo también genera vínculos afectivos, reduce la sensación de soledad y refuerza el bienestar emocional. En conjunto, la danza se convierte en una herramienta que acompaña, sostiene y transforma el estado anímico de las personas.

  1. ¿Qué papel puede desempeñar proyectos como este dentro de las políticas de bienestar social y comunitario?

Juegan un papel fundamental para un envejecimiento activo y saludable, ofreciendo un espacio donde las personas mayores puedan sentirse cuidadas y atendidas, y donde puedan reforzarse a sí mismas tanto a nivel cognitivo, físico como emocional. Considero que todas las instituciones deberían promover y crear este tipo de espacios, ya que contribuirían a reducir la soledad en las personas mayores, así como los niveles de depresión y ciertas enfermedades asociadas al aislamiento